Actualizado 2026-08-15 · por Equipo Técnico
Palomas bajo la cubierta: limpieza, desinfección y cierre de accesos
Una colonia de palomas instalada en la cámara bajo cubierta deja, en pocos años, una capa de guano y material de nido de varios centímetros repartida entre las viguetas. No es sólo suciedad: el excremento es higroscópico y ácido, retiene humedad contra la madera y la corroe, y al secarse genera un polvo que no debe respirarse. La limpieza se hace húmeda y con protección respiratoria, nunca barriendo en seco, y no sirve de nada si después no se cierran los huecos por donde entran. Este es el orden correcto de las cosas.
La cámara bajo cubierta —ese espacio entre el último forjado y el tejado de teja— es un sitio perfecto para una paloma: seco, oscuro, resguardado del viento y sin depredadores. Basta una teja partida en el alero, una rejilla de ventilación rota o un hueco en el hastial para que entren. Y las palomas son fieles al sitio: vuelven al mismo punto año tras año, así que lo que empieza con una pareja acaba siendo una colonia.
El propietario casi nunca lo detecta por la cámara, porque no sube nunca. Lo detecta por el ruido en el techo del último piso, por un olor que aparece en verano, o directamente por una mancha de humedad en el techo que se investiga y termina en una sorpresa.

Qué le hace el guano al edificio
Se tiende a ver el excremento de paloma como un problema de higiene, y lo es, pero el daño que factura más caro es el constructivo. El guano contiene ácido úrico y sales, es fuertemente higroscópico —capta humedad del aire y la retiene— y se acumula justo encima de los elementos que menos conviene mojar.
- Mantiene húmeda la madera de viguetas y correas de forma permanente, lo que abre la puerta a la pudrición y a los insectos xilófagos.
- Corroe herrajes, clavos, abrazaderas y cualquier elemento metálico en contacto.
- Ataca el mortero y el rasillón del forjado, que se disgrega y pierde cohesión.
- Suma una carga muerta considerable: varios centímetros repartidos por toda la superficie pesan, y es una carga que el forjado no tenía prevista.
- Los restos de nido taponan canalones, bajantes y rejillas, de modo que la cubierta deja de evacuar y de ventilar.
- Al bloquear la ventilación de la cámara aparece condensación, que a su vez humedece el techo del piso de abajo.
Esa última cadena explica por qué muchas humedades del último piso no se resuelven pintando ni tratando el techo desde dentro: el origen está arriba, en una cámara que ha dejado de ventilar y en una madera que lleva años sin secarse.

Por qué el guano seco no se barre
Ésta es la parte que más se ignora y la que más importa. El guano seco se pulveriza con facilidad, y ese polvo en suspensión es la vía de entrada de varios agentes patógenos. En un espacio cerrado y sin ventilación como una cámara bajo cubierta, barrer en seco o soplar con aire comprimido es exactamente lo que no hay que hacer: convierte un depósito estable en un aerosol que se respira.
- Histoplasmosis y criptococosis: infecciones respiratorias por hongos que crecen en el guano acumulado y se inhalan con el polvo.
- Ornitosis o psitacosis: infección bacteriana que cursa como una neumonía atípica.
- Salmonelosis y otras bacterias entéricas presentes en el excremento.
- Ácaros y garrapata de la paloma (Argas reflexus), que abandonan el nido cuando las aves se van y bajan buscando otro huésped, apareciendo dentro de la vivienda.
El procedimiento correcto es el contrario: humectar antes de tocar nada, para que el material no genere polvo, y trabajar con protección respiratoria FFP3, buzo desechable, guantes y gafas. No es una precaución teórica; en cámaras con años de acumulación es la diferencia entre un trabajo rutinario y un problema de salud.

Cómo se hace, paso a paso
El trabajo tiene una secuencia que no conviene alterar, porque cada fase depende de la anterior. Limpiar antes de cerrar los accesos es tirar el dinero; cerrar antes de limpiar es sellar el problema dentro.
- Inspección: se recorre la cámara para localizar los puntos de entrada, valorar el estado de la madera y estimar el volumen de residuo. Aquí se decide si hay daño estructural que reparar.
- Protección y balizado: se aísla el acceso desde la vivienda para que el polvo no baje, y se protegen las zonas de paso.
- Humectación: se pulveriza toda la superficie con desinfectante antes de retirar nada, de forma que el material quede apelmazado y no genere polvo.
- Retirada y ensacado: se recoge el guano y el material de nido en sacos cerrados y se gestiona como residuo, no como escombro común.
- Aspiración con filtro HEPA para el residuo fino que queda tras la retirada gruesa.
- Desinfección de las superficies con producto biocida autorizado.
- Reparación: sustitución de las piezas de madera dañadas, reposición de rasillas y tejas partidas, y saneado de los puntos donde el mortero se ha disgregado.
- Cierre de accesos y restitución de la ventilación, que es lo que evita que la colonia vuelva.
Una nota importante y honesta sobre el punto sexto: en España la aplicación de biocidas en espacios habitables es una actividad regulada, y debe hacerla una empresa inscrita en el ROESB con personal certificado. Nosotros ejecutamos la limpieza, la reparación constructiva y el cierre de accesos, y coordinamos la desinfección con una empresa registrada. Desconfíe de quien le ofrezca todo el paquete sin mencionar ese registro.

Cerrar las entradas: la parte que decide el resultado
Una cámara limpia y con los huecos abiertos vuelve a estar ocupada en una temporada. Las palomas regresan al punto donde nacieron, de modo que el cierre no es un extra: es lo que da valor a todo lo anterior.
- Peine de alero bajo la primera hilada de tejas, que cierra el hueco de la onda sin impedir que la cubierta respire.
- Malla de acero inoxidable en rejillas de ventilación y huecos de hastial: cierra el paso al ave y mantiene la ventilación, que es justo lo que no consigue taparlo con mortero.
- Reposición de tejas partidas o desplazadas y sellado de los encuentros del caballete y las limas, que suelen ser el punto de entrada real.
- Púas o cable tensado en cornisas y petos donde las aves se posan antes de entrar.
- Revisión de canalones y bajantes, porque el material de nido arrastrado es lo que los atasca.
Conviene saber que los métodos deben ser disuasorios, no lesivos, y que la retirada de nidos activos tiene restricciones en época de cría. Un cierre bien hecho no necesita nada más: si el ave no puede entrar, se marcha a otro sitio.

Por qué se hace junto con la reparación del tejado
Casi siempre el mismo hueco que deja entrar a la paloma deja entrar el agua. La teja partida del alero, la lima mal sellada o el caballete abierto son a la vez la puerta del ave y el origen de la gotera. Por eso, cuando se sube a la cubierta con medios de seguridad ya montados, tiene poco sentido resolver sólo una de las dos cosas.
Agrupar ambos trabajos ahorra el montaje de medios dos veces, permite revisar la madera con la cubierta parcialmente levantada —que es cuando de verdad se ve su estado— y deja la cámara ventilada y seca, que es la única forma de que la reparación dure.

Fases y plazos orientativos de una intervención completa
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Inspección de la cámara e informe con fotosnecesaria para dimensionar el resto | 1 visita |
| Protección, humectación y retirada del guanosegún superficie y espesor acumulado | 1-3 días |
| Aspiración HEPA y desinfecciónempresa inscrita en el ROESB | 1 día |
| Sustitución de madera dañada y rasillassólo si la inspección lo detecta | 1-4 días |
| Peine de alero y malla en rejillas | 1-2 días |
| Reposición de tejas y sellado de caballete y limascoincide con la reparación de cubierta | 2-5 días |
| Revisión final y comprobación de estanqueidad | 1 visita |
Si tiene ruidos en el techo del último piso, un olor que se acentúa con el calor o una mancha de humedad que no termina de explicarse, lo primero es abrir la cámara y mirar. La inspección es rápida y aclara de una vez si el problema es la cubierta, las palomas o las dos cosas. Pida una visita y le enviamos el informe con fotos.
